Momentos de prueba


Cuando pasamos un momento de dolor en nuestra vida, el primer sentimiento es el temor a jamás salir de eso, surgen las cuestiones de qué es lo que necesitamos para dejar ese dolor y estar bien. Es muy común caer en la famosa noche oscura, en donde al no entender la situación, dudamos de nuestras fuerzas y voluntad para seguir adelante, es común, ver el momento como un final. Crece la duda y las cuestiones buscando culpables y  desconocemos las bondades que nos da ese momento. Los que creen en Dios, comienzan a cuestionarlo o echarle la culpa de lo que se está pasando. Los que no creen en Dios están en riesgo de perder su sentido de vida.

Ante esto primeramente es necesario reconocer que el ser humano está en constante evolución, y jamás dejamos de crecer tanto emocionalmente como espiritualmente. Cuando estamos en el dolor más profundo, aunque sea difícil de creer, estamos evolucionando, se maduran ideas, sentimientos, decisiones, entendimientos, entre muchas cosas más, por el simple hecho de estar presente ese dolor, sentirse uno incapacitado de soportarlo, cargar con él y ser una experiencia no cotidiana.

El ser humano como integrante de la naturaleza, y como ente natural con características de nacimiento, desarrollo, muerte y una sabiduría instintiva, diariamente aprende de todas las situaciones,  de cada uno de los aspectos sencillos y esenciales, es decir, diariamente madura. El hablar de madurez en el dolor es referirse a la evolución mayor que el ser humano puede tener, puesto que esa naturaleza instintiva, que aparece en cualquier herida corporal, recuperando el estado natural mediante la cicatrización, o ese aspecto de renovación de energía cada noche al dormir, se une con la fuerza y voluntad del espíritu propio por buscar el bienestar.

Jamás existirá un dolor incontrolable o más bien un dolor que sobrepase nuestra capacidad. Si la fuerza de voluntad propia en medio de ese dolor recurre al ser que nos creó,  la recuperación será más rápida y más eficiente, teniendo en cuenta que el más sabio de los medios que tiene el hombre “EL TIEMPO” consolidará y terminará esa maduración.

Al reconocer a nuestro Dios fuente completa del amor,  como dueño de nuestra vida, y a su voluntad como camino a seguir,  nuestro corazón deja de aferrarse a aspectos dependientes que nos hacen daño para alcanzar esa madurez, como lo son el temor, el miedo, la ignorancia, la mala percepción de la bondad del dolor.

Es necesario identificar que, TODO SUCEDE POR ALGO, y ese algo es la mirada de Dios, una mirada que se comprende con la mejor herramienta para dar fortaleza “la oración”, una oración con amor, puesto que el amor es el único sentimiento que hace comprender el dolor.

Y recuerden un dolor superado, es un aspecto maduro que jamás volverá a doler, o si duele, jamás será con la misma intensidad.

Acerca de Honduras Positiva

Honduras Positiva nace con el deseo de ser una opción donde encontrar pensamientos llenos de optimismo y esperanza. No se limita a solo autores hondureños, aunque muchos escritos son míos y como orgulloso catracho los he agregado y decidido compartir. También todas las fotografías que aleatoriamente cambian en la portada son propias, tomadas en mis diferentes viajes por nuestra bella Honduras. Espero lo disfruten. Fernando
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