Los “menos afortunados”


Me llama la atención escuchar como dejamos volar nuestra imaginación para describir a ciertas personas que, según nosotros, carecen de lo necesario para ser considerados dichosos.

Los llamamos “pobres”, “desdichados”, “necesitados”, “infelices” y cuando queremos que  suene aun mas suave:  los “menos afortunados”. En esta categoría, a nuestro juicio, están las personas de escasos recursos económicos, las personas con alguna discapacidad física, los mendigos, los huérfanos, las viudas y muchas veces hasta las solteronas (mujer que no tiene marido a la edad que la sociedad considera debería tenerlo).

Si es cierto que en éste grupo de personas podemos encontrar algunas que viven de la lástima del prójimo y se hunden cada día mas en su situación esperando alguien les rescate, también podemos encontrar muchos que podrían darnos una verdadera lección de vida, con todo y lo “desafortunado” que los consideramos.

Normalmente cuando vemos una persona de estas, la reacción suele ser ignorarla, tenerle lástima o en el mejor de los casos hacer algo para ayudarle. Pocas veces nos acercamos a una persona de estas a prestar atención y recibir ayuda. Juzgamos por la apariencia y creemos que no podrían aportarnos nada, dada su aparente carencia de todo.

No podríamos estar mas equivocados. Déjenme contarles que la mejor lección de vida que he recibido fue de una persona discapacitada, pretendiendo ayudarle, pude mas bien recibir mucho de lo que él tenía y yo carecía.

Tener salud, dinero, posición social, familia, amigos y todas las partes de nuestro cuerpo debería ser suficiente para decir que somos “afortunados”, sin embargo muchas veces tomamos todas estas bendiciones por dadas y nos enfocamos en obtener otros antojos que los hemos hecho “necesarios” para sobrevivir.

Cuando una persona tiene dificultad para caminar, no se estresa por llegar rápido sino que se alegra por llegar; cuando carece del sentido de la vista agudiza sus otros sentidos; cuando su familia entera no ha comido se llena con solo llevar pan a la boca de su hijo; y cuando ora a Dios lo hace de corazón, no por rutina. Estas personas aprenden a llevar la felicidad por dentro y son sensibles a las necesidades de los demás, porque las comprenden, las han vivido y lejos de envidiar, solo anhelan un poquito de lo que otros desechan.

Estas personas aprenden a compartir, logran hacer milagros estirando hasta el último centavo o el ultimo trozo de pan, tienen una clara noción del tiempo y dan la hora con solo ver al sol, sienten la lluvia antes de caer con solo el olor del viento y saben si eres sincero con solo verte a los ojos.

Entonces, me pregunto yo…. Quien es realmente el “menos afortunado”?

Acerca de Honduras Positiva

Honduras Positiva nace con el deseo de ser una opción donde encontrar pensamientos llenos de optimismo y esperanza. No se limita a solo autores hondureños, aunque muchos escritos son míos y como orgulloso catracho los he agregado y decidido compartir. También todas las fotografías que aleatoriamente cambian en la portada son propias, tomadas en mis diferentes viajes por nuestra bella Honduras. Espero lo disfruten. Fernando
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