Mi otra derecha


Sin previo aviso, después de descubrir un problema en mi hombro derecho y pasar una cirugía menor en la muñeca del mismo lado, el Dr. me colocó un cabestrillo inmovilizando mi brazo con instrucciones de mantenerlo de esa forma por tres semanas.

La incomodidad se dejó sentir de inmediato al verme limitado a hacer cosas tan sencillas, necesarias y habituales, como cepillarme los dientes, amarrarme los zapatos, prepararme el desayuno, bañarme, etc. Creo pasé mis primeras horas o días ingeniando como realizar estas pequeñas maniobras, en algunos casos apoyándome en mis seres queridos, pidiendo ayuda y en otras en mi (hasta ese momento) casi inútil mano izquierda.

Mentalizado en que esto era algo temporal, quise posponer algunas tareas por tres semanas, como no manejar, no cocinar, no usar la computadora, etc; sin embargo en tres días ya estaba al borde, asi que tres semanas simplemente sería demasiado. Decidí que pondría a prueba las habilidades de “mi otra derecha” sin saber como me sorprendería casi de inmediato. Colocar una bolsa en mi mano derecha para no mojar las vendas al bañarme fue el primer reto decente. Primer día arruiné 3 bolsas y me estuve demasiado tiempo. Segundo dia un poco mejor y al tercer día lo hice en una décima del tiempo y quedó mil veces mejor. Pasé a la cocina, luego al carro y asi empecé a tratar de hacer todas las cosas que había dejado de hacer y me ví regresar casi a la normalidad. Me di cuenta que toda las limitaciones me las había ordenado yo mismo y las barreras estaban fáciles de vencer.

Si creyera en la casualidad, pensaría que fue esa la que me ha hecho encontrar últimamente muchos artículos en los periódicos sobre personas que han perdido sus piernas o brazos mutilados por el tren tratando de cruzar la frontera hacia Estados Unidos. Muchas historias de cambio de vida en esas personas eran tristes y muy conmovedoras, pero me llamó la atención una de un muchacho que narraba con detalles los sueños que le llevaron a tomar la decisión de irse “mojado” y ahora, sin una de sus piernas decía como su único sueño era volver a caminar.

Que hay en el ser humano que hace no apreciar lo que tiene hasta que lo pierde? Por que debemos vernos limitados de nuestros sentidos para desarrollar los otros? Hasta donde llega nuestra capacidad si decidimos poner en uso todo lo que poseemos?

Ya pronto me removerán el cabestrillo, ya pronto usaré mi brazo derecho completamente. Me alegra haber descubierto mi otra derecha. Como ejercicio seguiré sacándome de la comodidad voluntariamente probando cada otro sentido, forzándome por ejemplo a oler, escuchar y tocar con los ojos cerrados.

Las limitaciones no paran ahí, no solo son físicas y no puedo dejar de pensar ahora en cuantas limitaciones intelectuales y emocionales también me he causado. Que “lado” de la mente y del corazón he usado? Que tal que solo sea la izquierda? Mmmm…. Creo que buscaré por ahí también mi otra derecha.

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Acerca de Honduras Positiva

Honduras Positiva nace con el deseo de ser una opción donde encontrar pensamientos llenos de optimismo y esperanza. No se limita a solo autores hondureños, aunque muchos escritos son míos y como orgulloso catracho los he agregado y decidido compartir. También todas las fotografías que aleatoriamente cambian en la portada son propias, tomadas en mis diferentes viajes por nuestra bella Honduras. Espero lo disfruten. Fernando
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